miércoles, 8 de julio de 2015

Hasta aquí, no más

Todo estaba tranquilo, los días pasaban y solo pensaba en cómo será el siguiente. A pesar de ello pasaban iguales uno tras otro, sin a penas cambios. Pero de repente aparece algo que te despierta, que te hace reaccionar, y piensas en todo el tiempo que has perdido. Descubrí en un instante que había cometido el error más grande de todos y no fue hasta que eso ocurrió, que me di cuenta. 

Creía que perdonar era una norma no una opción. Que todo el mundo merecía esa segunda oportunidad de confianza que muchas veces negamos pero ¿hasta dónde?. Comprendí que todo pasa por algo y si no se soluciona es porque de alguna forma debe ser así pero... ¿cuál es el punto medio entre lo que pasa y lo que debe pasar?. Me di cuenta que perdonar no significa ser perdonado, que a veces decimos lo que no sentimos y que intentamos convencernos de algo que no podemos asumir. Que los errores están para cometerlos ¡y anda que no cometemos! pero algunos de ellos acaban dejando cicatrices imposibles de borrar. 

Es en ese momento, en el que ocurre algo que te despierta, cuando ves que cada vez que pensabas en ello como una opción alimentabas el error. Cuando uno mismo es capaz de recordar aquello guardado bajo llave que responde al "cómo llegué a esto" y donde todas las preguntas que acaban de aparecer, empiezan a tener respuesta. Y es que quizá no exista una forma universal de arreglar todo aquello que rompemos, de reemplazar unas cosas por otras sin recordar las anteriores ni de recuperar el tiempo perdido. Tal vez la existencia sea otra cosa y simplemente estemos condenados a ser sensibles, a tener sentimientos de rabia, nostalgia, cariño... ¡Somos tan débiles! que no tenemos la capacidad de repetir sin volver a caer en el mismo agujero. 

Lo innegable de todo esto es que al caer y despertar de golpe, descubrimos el error, 
y lo volveríamos a cometer.

MLW.

lunes, 22 de junio de 2015

Estamos hechos para la noche

En la oscuridad de la noche se encienden unas luces de neón. Esta luz no nos dejará dormir y la cama de este hotel no es tan cómoda como parecía, así que es mejor salir al balcón a tomar el aire y fijar la mirada y atención en las ventanas que hay frente a mí. No soy el  único al que le cuesta dormir esta noche. Hace calor. Y la noche encierra decenas de historias de cine mudo, historias que nos evocan aquellas otras historias que pudieron ser y no fueron.
Enciendo un cigarrillo olvidando que hace siglos que no fumo. Y ahí estás tú. En cada esquina. Detrás de cada ventana. Entonces mi mente vuela varios meses atrás, cuando todo se reducía a un sí o un no. Y la vida de las personas que caminan por la calle y de las personas que veo tras los cristales se entremezclan con aquél momento, con lo que fue y lo que podría haber sido, porque un sí o un no cambian la dirección de una vida.

Sí (La noche eterna).
El amor no es vernos perfectos sin serlo, es vernos por una vez como Seres únicos, aunque salgan por la tele modelos más altos y más guapos que nosotros, pero hace falta soñar y apostar fuerte, y salir a la pista a bailar sin importar si bailamos como patos mareados, en realidad son los otros los que lo hacen mal. Pero hay momentos en los que la euforia y los seísmos entre sábanas dejan al descubierto que “para siempre es casi y en Nada se quedó” y buscamos escapar de la desilusión. Pero esto es amor de verdad, y volvemos como gatos fieles y al mirarnos a los ojos no podemos evitar irnos a la cama como dos gatos en celo, porque somos dos gatos en celo. Y es ahí, en la cama donde el humo y la música, hacen desatar la lujuria y el vicio. Ya sabéis cómo son estas historias nacidas por la casualidad, encuentros más o menos casuales, separaciones y reinvenciones de ciudades. A veces las historias más bellas son esas que nos hacen perder los papeles y bebemos y vivimos cada segundo como si la vida se fuera a acabar de un momento a otro y es que somos adictos a la magia, a “la chistera de doble fondo, la varita mágica, el juego de cartas que se metamorfoseaba en tus dedos”, por eso, al final siempre suena el teléfono y eres tú la que estás al otro lado del auricular, y soy yo quien contesta porque nos completamos el uno al otro, porque nos necesitamos y, entonces, es cuando queremos estar juntos para siempre y si amanece bajamos las persianas para que la noche sea eterna.

No (los días no vividos).
Pero imagina que en lugar de sí dices no, que en lugar de ser valiente decides agachar la mirada y no arriesgar (apostar sobre seguro es lo que deben hacer los niños buenos).
Sí, a veces la luz lo inunda todo, pero no sabemos de dónde viene y creemos, equivocados, que es el sol y nos decimos “debería ser posible” pero.... Y negamos la evidencia. Porque, la verdad es que ya no somos los mismos, hemos sido expuestos, hemos gritado, nos hemos manifestado en la plaza mayor pero, nos cuesta tanto cambiar de actitud. Hemos caído en su red pero, como niños buenos, debemos volar bajo. Entonces suena una notificación de Twitter (ya conocéis ese ruido “wio”) y pienso que quizás seas tú… pero sólo hay un mar de noticias, interferencias, ruido… pero no eres tú. Por eso necesitamos, coger fuerzas y salir de ésta… ah, y si salimos de ésta, si logramos levantar cabeza, no tenderemos que ser tan altivos como para celebrarlo como un gol de nuestro equipo. Allá vamos, cogemos aire después de subir las escaleras, en lugar de llamar al timbre llamamos por teléfono… pero no nos contesta. La noche eterna no es más que los días no vividos, esa magnífica historia que pudo ser y no fue y, para colmo las noticias son claras: llegó la crisis para terminar de fastidiarnos la vida. Ahora que no ocupamos el tiempo en morder, besar y lamer, nos damos cuenta de los pocos euros que tenemos en los bolsillos y las pocas oportunidades que tenemos de tener más, pero no somos capaces de salir todos a la calle y gritar lo que todo el mundo calla.
Pero inevitablemente estamos hechos para la noche, estamos hechos para encontrarnos. Vale, lo hemos pasado mal, pero un “sí” o un “no” no son muy distintos si acabamos en la cama, “no es necesario tener principios, lo importante es tener finales”.



FunInsom.

lunes, 8 de junio de 2015

La historia que se asoma por la ventana.


Y de repente un día te levantas y todo ha cambiado. Ya no volverás a escuchar ese sonido que te hacía voltear la cabeza o aquel suspiro que te dejaba sin habla. Todo ha cambiado, la luz ya no brilla como antes ni siquiera tiene el mismo color. Han pasado tantas cosas desde aquel día en el que creímos que sería un para siempre. Todo ha cambiado, ya no hay cruces de miradas, no hay sonrisas y a penas hay palabras. Las madrugadas amanecen pronto y los días corren a esconderse. Todo ha cambiado, dejamos de lado lo importante para prestar atención al ruido de fondo y eso nos quemó por dentro hasta consumirnos. Agotamos el tiempo hasta poner el contador a cero y no supimos encontrar la manera de resetearlo a toda una vida, pero no solo perdimos eso sino que además dejamos pasar la oportunidad de creer que podía ser y en su lugar apostamos por un "nunca será". 

Lo cambiamos todo, desde la primera letra al último adiós y aunque la historia se siguió contando, había cambiado de protagonistas, ahora éramos los malos. Supimos narrar aquello que un día nos hizo ser historia pero fallamos a la hora de escribirlo y por eso fue borrado sin previo aviso, supimos calcular distancias hasta hacerlas demasiado distantes y no vernos ni las sombras. Lo borramos todo, pasamos del cambio a la ausencia y de ésta al desastre. Pudimos jugar de nuevo pero hicimos trampas, no supimos completarlo y volvimos a fracasar, eso nos alejó de nuevo. Se agravó lo que ya vivíamos para pasar a ser extraños, distintos... tanto que a penas parecemos conocidos. De nuevo se narra la historia pero ahora no solo tiene otros protagonistas sino que somos personajes secundarios de esa narrativa que otros se dedican no solo a narrar sino también a escribir. Ahora solo escuchamos, no hablamos, no nos hablamos. 

Estamos en ese estado en el que somos pero no estamos, miramos pero no vemos y oímos pero no escuchamos. Se llama estado de pupa, sí, nos hemos convertido en capullos y permaneceremos así hasta que algo nos haga explotar, nos haga despertar. Te he devuelto todas tus cosas, desde mi primer hasta tu último recuerdo y la verdad es que todo pesa un poco menos. He recogido todos los papeles y la porquería que había invadido mi habitación y he intentado dejarla lo mas ordenada posible. Ahora ya no hay rincones con palabras, objetos con momentos ni papeles con te quieros. He borrado todo sólo para intentar escribir lo que un día se nos olvidó hacer a nosotros solo que ahora soy yo la que decide cambiar de principio y de final, pero con personajes que seguirán formando parte de la historia. 

El tiempo ha pasado para todos y todo ha cambiado, con la única diferencia de que ya no va a volver a hacerlo. Fin del juego.



La historia que de tanto asomarse, acabo cayendo.
MLW

domingo, 19 de abril de 2015

Aunque me aleje, escucho de cerca

Mañana hablaremos del mundo por ser quien es, perderemos el tiempo contando historias pasadas y viviremos un futuro que construimos en nuestro presente. Seremos parte del recuerdo de unos pocos (o de unos muchos, nunca se sabe) y creeremos que lo que tenemos en un instante no lo volveremos a recuperar. Nos quejaremos de la lluvia, de la gente, de la vida... seremos breves suspiros respirados por otros y quizá hasta seamos alguien importante.

Dormiremos menos, aunque es posible que soñemos más. Perseguiremos cualquier cosa que se nos ponga por delante, desde el tiempo hasta una sombra que un día fue persona. Los cambios serán los mismos, pero también las rutinas. Nos preguntaremos si hicimos bien en dejar pasar el tren, si tomamos la decisión correcta cuando tuvimos que coger la maleta e incluso nos preguntaremos por qué nos preguntamos estas cosas. Robaremos besos, provocaremos lágrimas, nos enfadaremos de rabia, impotencia... repetiremos la historia, nuestra propia historia. Dejaremos por escrito lo que pensamos, o mejor dicho, lo que no nos atrevemos a decir en voz alta. Buscaremos ese refugio como forma de gritar en silencio y sin quererlo la gente nos escuchará. 

Viviremos por y para contar recuerdos. Para debatir entre nosotros si fueron buenos o malos, para escuchar opiniones y poder criticarlas. Saborearemos esos recuerdos de distintas formas, pasando de un dulce a un amargo y deteniéndonos en un agridulce, e incluso repetiremos para tener constancia de ello. Susurraremos cientos de palabras y solo algunas se grabaran para ser contadas. 

A veces dejaremos de escuchar para empezar a sentir y otras lo haremos para que el sentimiento no empiece. Romperemos las reglas, nos saltaremos las normas y a veces hasta seremos un poco idiotas sin tenerlo planeado. Cambiaremos y haremos que cambien, a veces porque no queda más remedio y otras porque el modo "sinapsis" lo tendremos bloqueado y aún después de todo este enredo, seguiremos preguntándonos por qué.



Confirmaremos que somos alguien cuando no haya nadie y aún así tengamos algo que contar.

MLW.

jueves, 16 de abril de 2015

Una canción para cada situación

Empecé a recordar cosas del pasado, cogí una carta y la empecé a leer recordé aquella conversación que hizo que me despertara del ambiente en el que andaba inmersa:


-¿Estás bien? Te noto tensa
-Si, creo que el día ha sido muy largo. A veces pienso que hay días programados para que salgan mal. De esos en los que te levantas y ya sabes que no va a ser bueno ¿me entiendes?
-Creo que no del todo. En mi opinión los días son malos si tú quieres que lo sean
-Puede ser... lo cierto es que últimamente hay mas días malos que buenos. Creo que necesito reprogramar el año, volverlo a empezar y cambiar todo aquello que no está bien ahora mismo, ¿sabes la de gente que pasa por mi lado y no conozco? quizá sería el momento de hacerlo, de ir presentándome a cada persona que pasa por mi lado.
-Estás loca, ¿no tienes suficiente?
-Suficiente nunca es bastante. A veces necesito más y eso me da miedo
-No hay quien te entienda, dices que quieres algo pero que te da miedo, ¿existe algo más contradictorio? 
-No me entiendes porque tu eres así, a todo el mundo le da miedo algo, la oscuridad, las tormentas, las arañas.. el miedo forma parte de nosotros, nos oprime y nos convierte en alguien que no somos, y a mi me da miedo que no quieras entenderlo.
-¿Insinúas que me tienes miedo?
-No, lo que me asusta es no tenértelo

Y es desde entonces por miedo a no tenerlo, nunca miro debajo de la cama a ver si hay monstruos, porque lo que ahora me asusta no es el miedo, sino su ausencia.



miércoles, 15 de abril de 2015

Si el mundo está del revés, habrá que buscar cordura

Tomar decisiones es complicado, tomarlas a cerca de uno mismo.. todavía más. ¿Qué se puede hacer de aquí en adelante? ¿Está todo tan claro como nos hacen creer?. La verdad es que todo está patas arriba. Las decisiones iniciales acaban siendo las últimas, los propósitos, las ambiciones y las intenciones se acaban desvaneciendo hasta el punto de no recordar ni las que eran. 

Hay quien dice que si uno mismo se repite una y otra vez algo, acaba creyéndoselo y, en ocasiones, hasta lo acaba consiguiendo. Yo personalmente pienso que eso no existe, que no puedes convencerte de lo que quieres por repetirlo. De hecho prueba a decir muchas veces cualquier intención y creo que lo único que conseguirás es hacer todo lo contrario. La vida está hecha para los comprendidos, los incomprendidos que se preguntan el por qué de todo lo tienen complicado, que ¿por qué? porque no todas las preguntas tienen respuesta, de hecho, la mayoría no la tienen y es entonces cuando las decisiones se vuelven complicadas. Esa falta de respuesta crea la incertidumbre y de ahí nace la duda. Pero no solo dudamos en este aspecto, dudamos de todas y cada una de las decisiones que tomamos, por pequeñas que sea, y es un hecho que jamás sabremos si la opción escogida era la mejor.

Paulo Cohelo dijo: 
"Jamás dejes que las dudas paralicen tus acciones. Toma siempre todas las decisiones que necesites tomar, incluso sin tener la seguridad o certeza de que estás diciendo correctamente"

Creo que quería decir eso de "vive el momento, que las preocupaciones llegan solas" y lo cierto es que tiene razón. La duda existe, nos acompaña, nos da la mano y hasta las buenas noches. Es una lapa que nos va a acompañar el resto de nuestros días y, en plan secreto, es una pelma. Así que como tomar decisiones es complicado, lo mejor es no tomarlas, dejar que las cosas pasen solas y quizá así, la duda se acabe yendo a ocupar otra mente incomprendida.




MLW.

lunes, 13 de abril de 2015

La organización del todo

Hace tiempo entendí que hay cosas imposibles de entender. Que nunca es todo o nada y que existen mil maneras de afrontar las cosas.

Me he dado cuenta de que hay personas fuertes. Personas capaces de sonreír ante las peores noticias. Optimistas que se levantan estando seguras de que será un buen día.

Luego están las personas más débiles. Personas que necesitan estar rodeadas de gente y que si alguna vez necesitan estar solas solo es para que nadie les seque las lágrimas ni les diga las coloquiales frases de ánimo. Se buscan la auto ayuda. Son personas alegres pero sentidas, de esas que cualquier mala noticia es una catástrofe y que construyen best sellers a partir de simples sucesos.

Y luego hay un tercer tipo de personas, yo las llamo las silenciosas. Son personas aparentemente fuertes, que pueden con todo. Personas que le plantan cara a todo lo que pasa, o al menos lo intentan. Lo peculiar de estas personas es que tienen un núcleo débil. Aunque no lo sepan necesitan estar rodeadas de gente para así poder plantarle cara al mundo y solo cuando están solas se vuelven débiles.

He entendido que en esta escasa variedad se organiza toda la gente que existe. Conozco personas de todo tipo, fuertes, débiles y silenciosas pero me he dado cuenta de que ese silencio acaba extendiéndose poco a poco. Las personas fuertes se acaban debilitando, los débiles acaban cogiendo fuerza y los silenciosos.... Estos simplemente se mantienen durante un tiempo indefinido, tiempo que yo he llamado transición, que es el periodo que hay desde que detienen las sensaciones hasta que se dan cuenta de que tienen algo que también late.

MLW

jueves, 19 de marzo de 2015

Amanece que no es poco

De repente una voz sonó tras de mi, voltee la cabeza y no vi nada, no vi a nadie. Seguí caminando como si nada hubiera ocurrido habrá sido el viento -pensé- y sin apartar la mirada del camino continué hacia no sé muy bien dónde. De nuevo algo llamó mi atención y un escalofrío erizó el vello de mis brazos. La calle estaba desierta habrá sido el viento -pensé-, y sin embargo noté un leve roce en mi espalda. El miedo empezó a recorrer mi cuerpo y tropecé con mis sentidos.

Salí corriendo como si al final del camino me esperase alguien pero allí no había nadie. Llegué a casa, cerré la puerta y eché el pestillo. Lancé los zapatos por el aire, me quité la ropa y me metí en la cama.. las sábanas estaban heladas tanto como mi nariz. Me cubrí de cuerpo entero con la manta y exhalé un suspiró, habrá sido el viento -volví a pensar- pero entonces decidí olvidar esa idea y regresar a la realidad. 

No había nada, allí no había nadie. En ese momento cerré los ojos y caí dormida y fue entonces cuando pude ponerle cara al viento.

#microcuento