domingo, 28 de septiembre de 2014

Por si algún día no te acuerdas

Qué estúpida la evolución, nacemos como seres complejos y acabamos siendo simples cuerpos que andan en ninguna dirección. Resulta curioso ver que cuando perdemos la noción del tiempo no sabemos en que día vivimos, simplemente lo vivimos. Esto no es un problema teniendo en cuenta que solo tenemos que mirar el calendario para hacer memoria pero ¿Qué pasa cuando la memoria no se acuerda de que existe?

Algo que parece lejano está cada día mas cerca. No te das cuenta pero todo ha empezado y poco a poco y sin que nadie queramos se irá acentuando. No existen medios, no existe cura y sobretodo no existe manera de pararlo. Sucede y cuando ocurre, es demasiado tarde para preocuparse por eso te digo:


Que si algún día no los tienes, yo seré tus recuerdos,
y si algún día no te acuerdas, te contaré mis primeros pasos,
mi primer llanto y mi primera sonrisa.
Las tardes en las que me recogías del colegio y me llevabas al parque.
Te recordaré todas y cada una de las historias que me contabas
y que últimamente repites porque no sabes si ya lo has hecho antes.

Porque cuando eso ocurra del todo, no importará si es lunes o martes, no importará si ayer llovió o mañana hará sol, no importará porque los recuerdos se irán perdiendo y nadie merece que eso pase. Es por eso que yo me comprometo a escribir de nuevo una historia, tu historia, esa que tantas veces he escuchado. Prometo detener el olvido y curarte con la única medicina que existe hoy en día, las palabras. Porque es la impotencia de ver cómo algo que yo recuerdo perfectamente, algo que ocurrió ayer, se borra de tu mente y como todas y cada una de las palabras que intercambiamos se hacen efímeras.

Prometo luchar por mi y por ti para que jamás olvides lo más importante que tiene esta vida y es que algún día, formaste una parte importante de ella.


Porque ese olvido.... jamás debería permitirse

viernes, 5 de septiembre de 2014

De ahí salen las mejores lecciones


Miedo a saltar, a escoger una opción u otra. Miedo a la organización, al futuro, al presente y al pasado. Miedo al propio miedo, a salir corriendo y a quedarnos en el mismo sitio. 

Hace tiempo descubrí que tomar una decisión está demasiado valorado. Tenemos que tomar miles, millones de decisiones a lo largo de nuestra vida y jamás estaremos seguros de si esas son las correctas. Empezamos decidiendo sobre lo que queremos para navidad y terminamos pensando en si debemos conformarnos con el trabajo que tenemos o tenemos que salir a buscar aquel que nos motive a continuar. No hay forma alguna de estar seguros de lo que decidimos, ni siquiera cuando ya hemos tomado la decisión. 
Sin embargo alguien dijo alguna vez "Posiblemente los peores errores de nuestra vida son los que no cometemos" y creo que tiene razón. Como he dicho, nunca vamos a estar seguros de tomar el camino correcto, nunca sabremos si lo que hacemos está bien o está mal, y mucho menos sabremos si los argumentos que utilizamos para pensar una cosa u otra son los mas acertados.

Las decisiones cambian con la persona. Errores vistos por unos son entendidos como aciertos por otros, y es así como funciona el mar de indecisiones. El riesgo, ese que nos acompaña con cada paso que damos. Es amigo del miedo y perturba la mente de todos y cada uno de los que pensamos en escoger blanco o rosa asalmonado para el color de las paredes de la habitación. Ese que te hace dudar a la hora de dar un salto por si no llegamos al otro lado, que hace salir humo de las cabezas hasta dejarlas calcinadas. 


Si tenemos que dudar de algo, que no sea de tomar decisiones porque de los errores, salen las mejores lecciones.

martes, 15 de julio de 2014

Quedarse callado es demasiado fácil

La sociedad nos marca con una moda a seguir, con un tiempo para cada cosa fuera del cual está mal visto. Existen comportamientos entendidos como erróneos y otros que se perciben como correctos. ¿En qué punto empieza la línea que los separa?. Es complicado establecer un criterio que nos corte a todos por el mismo patrón, que haga que todas las personas nos comportemos de una forma determinada, que todas coincidamos en ese mismo punto que separa lo bueno de lo malo y lo cierto de lo incierto. Hay gente que se desvive por encontrar el trozo de pan que otra persona tiró a la basura porque creía hacer lo correcto. La gente se cansa de seguir una línea, de circular por el carril de la derecha, de que las mujeres se den dos besos como saludo y los hombres un apretón de manos. La gente se cansa de la religión, la cultura y hasta de si mismos. La gente no se conforma con nada, perdón, no nos conformamos con nada.

* * *

Cambiemos las reglas. A partir de ahora levantarse con el pie izquierdo será señal de buena suerte así como tirar la sal, romper espejos o ver gatos negros. El día a día ya es lo bastante complicado como para estar pendientes de tanta superstición, tanto cliché social. Miremos al mundo con nuestros ojos. Simplemente a nuestra manera.