domingo, 9 de enero de 2011

Uno... dos... tres!

Dejó de ser una meta para convertire en un estilo de vida. Vivimos por una sola razon la de ser feliz o al menos intentarlo. Tratar de ver la realidad y no aquello que simplemente crea apariencia. Que la ficcion se queda en las pantallas, que no existen peces que hablan, que Mordor es una original invención de un pragmatico escritor y que en la unicas galaxias que existen, no reinan la espadas laser bicolores. Deja de ver cosas donde no las hay, y no tiendas a la exageracion porque no es el modo en el cual vas a sonar mas convincente. Somos la parte de un todo, y ese todo una parte de un completo todavia superior, a penas sabemos diferenciar el morado del azul o el rosa del rojo, lo cierto es que sabemos ver como y cuando queremos, aquello que no beneficia por el hecho de no ser perjudicados.

Una mentira no es mas cierta cuanto mas falsa es, sino que se cubre dia tras dia con un velo, cada vez de mayor grosor, llega un momento en que la mentira a sido tan cubierta que incluso el mentiroso deja de verla, deja de creer las palabras que el mismo a formulado. Dejamos de ser alguien, el problema es que no solemos darnos cuenta de ello. Ese dia cambiamos la historia, esa que dia tras dia vamos formando juntando segundos, minutos, horas, dias hasta incluso años. Es entonces cuando el panico a terminar la vida sin realizar tus sueños, te hace espavilar, y entonces... aceleras. Vivimos el dia a dia con la esperanza de encontrarnos con una sorpresa que nos haga sonreir, esa ilusion en ocasiones se esconde bajo las piedras, y en otras ocasiones simplemente aparece.. pum! no tiene razon de ser. Sin embargo, el tiempo que perdemos mirando a un punto fijo sin responder, el tiempo que pasamos pensando en problemas, soluciones, el tiempo que perdemos sin hacer nada... es directamente proporcional al numero de dias que esta esperado que dure una vida. Si piensas en eso es cuando te das cuenta que devemos invertir la proporcionalidad, de hecho es una fórmula fisica inversa, pues a menor tiempo perdido, de mas tiempo dispones para ser feliz.

El tiempo es demasiado efimero. No lo cuentes... vívelo.