Te miré de frente y todo quedó en un triste adios. Comprendi que quizá vivir es otra cosa, es comprender que no todo sucede como queremos, que caerse forma parte del retrato cotidiano de nuestra existencia y que darse golpes contra una misma pared de forma reiterativa es algo con lo que todos algun dia nos hemos topado. No necesitamos buscar la alegria, ni tampoco esperar a que llegue a nuestra puerta. Estamos formados del mismo material que los sueños y de ellos vivimos el dia a dia. Nos ilusionamos y desilusionamos constantemente y aun asi, aun sintiendo el mas grande de los dolores en nuestro pecho, continuamos viviendo y deseando estar siempre felices. No quiero una nueva vida, de hecho la mia no la quiero cambiar, pues de cada error he aprendido algo nuevo, de cada dia guardo un recuerdo, y hasta el peor de los momentos a sido unico.
Cuando algo finaliza, otra historia comienza de nuevo, no tiene el mismo principio y probablemente no tenga el mismo final, pues cada dia es unico, y cada sueño diferente al anterior. Se pueden mezclar e incluso juntar en un mismo punto, pero cada uno de ellos desata una fuerza diferente que nos forma como lo que hoy en dia somos. No pretendas sacar a la luz aquello que es imposible de ver, pues solo lo que de verdad nos importa saldra por si solo y dejara al mundo repleto de arriba abajo. Porque comprendi que quizá vivir es otra cosa, en entender la existencia como una competicion. Compartimos una misma meta, y al final de ella recibimos el premio del recuerdo, la nostalgia de una vida compartida, que con el tiempo quedara en la memoria de todos aquellos que formaron antes o despues, parte de ella. Una vida que construiremos poco a poco de recuerdos unicos e irrepetibles.