martes, 22 de marzo de 2016

Canción de bruma

Y entonces me escondo en una soledad de palabras que buscan como locas el grito que las haga libres. Y me vuelvo cobarde aún sabiendo que no es la mejor opción, aún siendo consciente de las ganas incontrolables que tengo de empujarlas, allí, donde solíamos gritar. Entiendo que es difícil vivir preguntando continuamente un pensamiento y a veces ni ejerzo dicha acción, mantengo la mente en blanco como mejor tratamiento contra la rabia, esa que nace con el pasado y se hace fuerte con el presente.

Y entonces te preguntas, y me pregunto. Y todo acaba en un bucle sin sentido del que se hace complicado salir. Si dices que no, yo diré sí y tú harás lo mismo al revés sólo para llevar la contraria. Me refugio de nuevo entre líneas y lo llamo hogar, porque me aporta el calor de un concepto ya caducado, de una nota desafinada que sigue sonando en el tiempo aunque siempre así, desafinada.

A veces me recupero, cojo impulso y suelto aliento para acomodar el nudo de mi estómago, pero no suele ser suficiente y entonces me dedico a escribir, para contarle a la nada que me oprime el tiempo, el pasado, el presente y sobre todo el futuro.

sábado, 19 de marzo de 2016

Pasajeros al tren

Sentada, esperaba en la estación la llegada del tren. No estaba segura de cogerlo, llevaba meses planeando el viaje y llegado el momento, todo le parecía fuera de lugar. Dos lágrimas enrabietadas se deslizaron por sus mejillas al pensar en todo lo que hace un tiempo había ocurrido y eso le hacía dudar, sin embargo, allí estaba, sentada frente al andén. Llevaba poco equipaje, lo justo para no quedarse demasiado tiempo pero suficiente para subsistir.

Todo estaba en silencio, solo se escuchaban las pisadas de otros viajantes que, como ella, esperaban su tren. Había llegado con tiempo, ella lo creía como la mejor manera ya que da tiempo a pensar y no tomar decisiones precipitadas. Entre sus recuerdos encontró de todo, buenos momentos que lo fueron hasta que simplemente se volvieron malos, como los ratos a solas que había pasado sintiéndose pequeña y olvidada. Después encontró escenas vacías en las que aparecía ella sola sintiendo la ausencia que más tarde cobró forma hasta convertirse en presencia. Un ruido la devolvió al mundo real, era la megafonía de la estación, su tren pasaría en poco tiempo y los pasajeros debían darse prisa en entrar al andén, pero ella ya estaba lista. En un giro de cabeza miró a su alrededor y se dio cuenta que habían más personas de las que ella creía, unas cuantas, despreocupadas, se habían quedado dormidas esperando, mientras que otras, simplemente escuchaban música y dejaban pasar el tiempo. Ella, sin embargo, seguía con sus dudas sobre el bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto y al final, sin darse cuenta, quedó sumida en un sueño de ideas.

El tren pasó y en el andén quedó vacío
....bueno casi, porque en el banco quedó ella, dormida y con el equipaje en la mano