domingo, 12 de diciembre de 2010

Solo se que no se nada.

Poca gente se molesta en observar los cambios. En pensar en las palabras que dice o simplemente cerrar los ojos para ver que es lo que falla. Somos una pequeña parte del universo, y todos juntos formamos la pieza completa, sin embargo hay algo que nos falta, cuando parece que todo gira a diestras, no sabemos con exactitud que es y probablemente jamás lleguemos a comprenderlo, pero es algo que poco a poco nos consume y nos provoca dolor de cabeza. Hace tiempo pensaba que una sabana era el mejor escondite tras el miedo, y que bastaba desear algo con mucha fuerza para encontrarlo bajo el arbol por navidad. Ahora me doy cuenta que todo eso ha desaparecido y me da lástima. Vivimos durante parte de nuestra vida en una burbuja, ajenos a lo que es realmente el dolor y la pérdida, y cuando esa burbuja explota es cuando esas palabras que antes pasaban desapercibidas, penetran en nuestros oidos y nos muestran la completa realidad. No hay un momento único, sino un conjuntos de situaciones, que lo dotan de unidad, sin embargo ¿Qué vale realmente la pena? podriamos decir que la vida gira y da vueltas, en ocasiones, pasan tantas cosas que para ciertas personas son inapreciables, sin embargo para otras tocan fondo. La frialdad crea su muro ante la sensacion de sentir el miedo, pero nosotros permitimos que la atraviese en algun momento, cuando entonces ya es demasiado tarde. Reitero si digo que no hay un momento idoneo, somos las personas las que lo convertimos en un momento especial, diferente del resto, y probablemente sea lo que acabe pasando a la historia. 
No somos nadie y al mismo tiempo podemos serlo todo, pero hay veces que las palabras, son capaces de dañar hasta al mas duro muro de hierro. La vida empieza a perder sentido desde el momento en el que alguien decide que no mereces seguir sonriendo. Alomejor no te lo dice de forma explícita, pero cuando las lágrimas sustituyen las sonrisas, es cuando ese sentido poco a poco se va enterrando. Podemos seguir pensando que la sustitucion de esos momentos "unicos" es suficiente para encontrarnos mejor, aun así nos daremos cuenta de que estábamos en un completo error. No son los momentos los que sustituyen las vivencias, sino nosotros mismos, los encargados de vivirlas. "No dejes que nadie merezca tus lágrimas, porque tus lágrimas, nadie las merece" puede que tengan razon, sin embargo la razon vence en muchas ocasiones a la persona y eso es algo que ni el tiempo ni el momento van a arreglar.

No es una meta, tampoco un trofeo, recibe un nombre...
Satisfaccion Personal.