lunes, 8 de junio de 2015

La historia que se asoma por la ventana.


Y de repente un día te levantas y todo ha cambiado. Ya no volverás a escuchar ese sonido que te hacía voltear la cabeza o aquel suspiro que te dejaba sin habla. Todo ha cambiado, la luz ya no brilla como antes ni siquiera tiene el mismo color. Han pasado tantas cosas desde aquel día en el que creímos que sería un para siempre. Todo ha cambiado, ya no hay cruces de miradas, no hay sonrisas y a penas hay palabras. Las madrugadas amanecen pronto y los días corren a esconderse. Todo ha cambiado, dejamos de lado lo importante para prestar atención al ruido de fondo y eso nos quemó por dentro hasta consumirnos. Agotamos el tiempo hasta poner el contador a cero y no supimos encontrar la manera de resetearlo a toda una vida, pero no solo perdimos eso sino que además dejamos pasar la oportunidad de creer que podía ser y en su lugar apostamos por un "nunca será". 

Lo cambiamos todo, desde la primera letra al último adiós y aunque la historia se siguió contando, había cambiado de protagonistas, ahora éramos los malos. Supimos narrar aquello que un día nos hizo ser historia pero fallamos a la hora de escribirlo y por eso fue borrado sin previo aviso, supimos calcular distancias hasta hacerlas demasiado distantes y no vernos ni las sombras. Lo borramos todo, pasamos del cambio a la ausencia y de ésta al desastre. Pudimos jugar de nuevo pero hicimos trampas, no supimos completarlo y volvimos a fracasar, eso nos alejó de nuevo. Se agravó lo que ya vivíamos para pasar a ser extraños, distintos... tanto que a penas parecemos conocidos. De nuevo se narra la historia pero ahora no solo tiene otros protagonistas sino que somos personajes secundarios de esa narrativa que otros se dedican no solo a narrar sino también a escribir. Ahora solo escuchamos, no hablamos, no nos hablamos. 

Estamos en ese estado en el que somos pero no estamos, miramos pero no vemos y oímos pero no escuchamos. Se llama estado de pupa, sí, nos hemos convertido en capullos y permaneceremos así hasta que algo nos haga explotar, nos haga despertar. Te he devuelto todas tus cosas, desde mi primer hasta tu último recuerdo y la verdad es que todo pesa un poco menos. He recogido todos los papeles y la porquería que había invadido mi habitación y he intentado dejarla lo mas ordenada posible. Ahora ya no hay rincones con palabras, objetos con momentos ni papeles con te quieros. He borrado todo sólo para intentar escribir lo que un día se nos olvidó hacer a nosotros solo que ahora soy yo la que decide cambiar de principio y de final, pero con personajes que seguirán formando parte de la historia. 

El tiempo ha pasado para todos y todo ha cambiado, con la única diferencia de que ya no va a volver a hacerlo. Fin del juego.



La historia que de tanto asomarse, acabo cayendo.
MLW

No hay comentarios:

Publicar un comentario