jueves, 4 de abril de 2013

Mi guión sin argumentos.

"La vida es probablemente la experiencia mas lista e instructiva de todas, si no aprendes de ella, no aguantarás ni un día en el campo de batalla"


Es posible que cada cosa que nos sucede en el día a día ya esté premeditada, que de alguna forma haya un acuerdo no escrito del destino con nosotros mismos. Que ya se sepa desde antes el dolor que vamos a sufrir o los tropiezos que vamos a tener, pero que una de las cláusulas del contrato sea que nosotros mismos no debemos conocerlo. Hay demasiadas leyes no escritas ¿No crees? ¿Quién controla lo que debe y no debe de suceder?. Estamos programados hasta el mas mínimo detalle, el problema es que no nos damos cuenta de ello. ¿Cómo seriamos capaces de vivir si supiéramos las lagrimas que vamos a hacer derramar o si supiéramos lo que somos capaces de hacer sufrir sin a penas darnos cuenta? Sería un juego demasiado macabro, otra forma de "jugar a ser Dios". Y es que llevado a la práctica rompemos con los esquemas teóricos y es que la vida no está programada, sino que somos nosotros mismos los que la programamos. Nos levantamos con un prototipo de día escrito, como con el molde, y nosotros nos encargamos de ir moldeándolo. Parece sencillo ¿verdad? lo cierto es que es mucho mas complicado de lo que quizá asemeje.

Somos seres animados, repletos de recuerdos y sentimientos, sentimientos que emergen cuando menos lo deseamos y sobretodo en los momentos menos oportunos. Somos idiotas, si, y disculpad que lo diga pero es cierto. Animales perezosos que sufrimos por placer, sí, porque es la única explicación a que suframos hasta por la imaginación. Pensamos demasiado y eso a veces ha traído a grandes reconocidos pero en ocasiones es tal el tormento y el peso con el que cargamos, que la única respuesta racional a dichos pensamientos, es el dolor. Existen un millón (de hecho infinitos) de supuestos, y somos capaces de imaginarnos el más enrevesado de todos. Es probable que estemos en lo cierto, de hecho la mayoría de las veces lo estamos pero lo único que obtenemos de nuevo, es dolor. Lloramos con las alegrías, con las penas, con las buenas y las malas noticias. Lloramos cuando nos despedimos, pero también cuando nos reencontramos y es por eso que la única explicación a todo esto sea que sufrimos por placer.

Pasamos toda nuestra vida preguntándonos ¿Por qué? y lo que no sabemos es que la respuesta somos nosotros mismos. Conocemos la solución a mas de la mitad de las situaciones que nos inquietan y aun así solo esperamos que alguien acuda a nuestra ayuda porque somos débiles, mas de lo que muchas veces queremos aparentar y es que el dolor nos cierra y nos ciega. Vivimos en una comparación continua no mejoramos para superarnos, sino para superar a los demás y esa es la triste realidad. Permanecemos ausentes, y sin darnos cuenta mostramos la mayor actividad de todas, la mental. Y es que si algo he aprendido es que las cosas siempre son pasajeras, hay algunas que duran mas que otras pero con el tiempo, todo se convierte en algo pasajero, al menos físicamente porque como también he aprendido, la mente es quien nos domina. He aprendido a diferenciar lo necesario de lo esencial e imprescindible, que por mucho que queramos cambiar las cosas hay veces que lo de ser superhéroes nos viene grande y que es duro observar como una demostración, se demuestra en un animal perezoso, repleto de recuerdos y sentimientos diferente a ti. 




MLW.


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