Viernes, 11 de Junio.
Gritamos, perdemos la cabeza siempre que pensamos en algo que nos hace enloquecer. Somos como la carcajada de un niño, nos reímos cuando estamos felices, y lloramos cuando estamos tristes o necesitamos a alguien a nuestro lado. Decimos que no podemos hacer nada cuando en realidad las soluciones las tenemos en nuestra mano, caemos miles de veces ante diversas adversidades, y no nos damos cuenta hasta que ya estamos en el suelo. Somos tan sumamente dependientes los unos de los otros, que seriamos incapaces de vivir sin abrazos, sin besos, sin alguien que nos de cariño, no importa quien sea ni como se llame, lo único que importa es que cuando nos encontramos solos, es capaz de acercarse a nosotros y recordarnos que si lloramos, las lágrimas no dejaran brillar a nuestra sonrisa. A lo largo de la vida, nos encontramos con mucho problemas que dificultan nuestros ánimos, días en los que nos comemos el mundo, y otros en los que la tierra se nos come a nosotros, y es el mundo quien se nos viene encima. Es en esos días, cuando nos da por pensar y caer en la cuenta de que no siempre las cosas suceden como queremos, a veces sucede algo que jamas habríamos pensado, o simplemente dejamos de sentirlo por miedo a arriesgar demasiado. Somos todo lo que nos proponemos, y conseguimos aquello que jamas creímos tener, y aun así, aun así no somos felices. Podemos tener todo lo del mundo en nuestras manos, pero si nos falta aquello que verdaderamente nos regala las sonrisas, nos regala grandes momentos, grandes historias que después podamos contar, nos anhela con el paso del tiempo y nos levanta con un suspiro hasta el mismísimo cielo. No importa pues que tengamos o no el mundo en nuestras manos, si cuando te quieres dar cuenta ese mundo no tiene una vida que llenar ni que abrazar, un segundo que capturar y recordar, te das cuenta que la felicidad no llega a tu casa y toca a la puerta, no va a ir a por ti, mientras estas sentado en una silla lamentandote de todo, tienes que salir a buscarla, cueste lo que cueste y esté donde esté porque si de algo estoy segura es que puedo tener todos los caprichos del mundo, e incluso el mundo en mis manos, y aun así seguiré pensando que no me dará la felicidad, porque solo hay algo que me pueda hacer feliz, y ese algo, ese alguien reside en mi memoria, en mis pensamientos, y lo mas importante, en mi corazón.
"El corazon no muere cuando deja de latir, sino cuando los latidos dejan de tener sentido"
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