jueves, 8 de agosto de 2024

Reflexión de un día regular

Los días avanzaron y con ellos el pensamiento sobre lo que podía y lo que quería que fuera. Tenía momentos lúcidos, se levantaba con algo más de energía y aunque el vacío en el pecho seguía apareciendo, ya era todo mucho más puntual. Los pensamientos intrusivos atacaban en los momentos más vulnerables, pero intentaba alejarlos rápidamente para que no volvieran a tomar el control.

Estaba leyendo mucho, buscando ayuda y poco a poco se iba dando cuenta de lo que de verdad quería. Ella era una persona paciente, aunque tampoco mucho, pero lo que tenía claro es que no quería perder el tiempo y necesitaba disposición, algo que parecía no llegar nunca. 

El tiempo, qué relativo siempre... trayéndonos cosas buenas y llevándose las malas, pensó. En realidad seguía preguntándose qué iba a ocurrir, pero no le daba tanto miedo que fuera un fracaso, como ella lo llamaba. En el fondo, sabía que esa actitud probablemente dolería un tiempo, pero acabaría con la presión en la boca del estómago que acechaba con bastante recurrencia, ¿qué era lo que realmente quería? ¿Estaba preparada?

Cuando todas esas preguntas pasan por la mente, es probable que la respuesta sea "no", porque cuando lo tienes claro, no dudas. Puede que tengas miedo, mil preguntas y que incluso te invada la incertidumbre, pero no dudas, das el paso y el salto aun con todo lo que eso conlleva. Pero tampoco podía engañarse, había una parte de ella que en el fondo quería que funcionase, que confiaba en que las cosas podían avanzar y podía ser feliz en esa idea emocional que se había montado en la cabeza, pero cuando pensaba en todas esas dudas, la ansiedad que le generaba y se acordaba de días atrás donde no era capaz ni de tenerse en pie... entonces volvía a cuestionarse si de verdad valía la pena continuar por ese camino para seguir sufriendo y volver a pasar por ello en unos meses.

No estaba segura de lo que iba a ocurrir y en el fondo prefería no seguir dándole vueltas. Le dolía pensarle fuera de su vida, en otros contextos, con otras personas... sentía esa pequeña punzada en el pecho diciendo "no quiero eso". Pero la realidad es que debía tomar una decisión y todavía tenía tiempo por delante para hacerlo, para prepararse.... Nadie sabe lo que iba a pasar dentro de 20 días, por ninguna de las dos partes, pero la mente y el corazón, tenían que prepararse para ello.

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