domingo, 30 de octubre de 2016

Con código postal vecino

¿En qué punto nos encontramos? En ese de te quise, te quiero y te querré. En el instante de odiarnos tanto que no somos capaces de hablar, de recordar por qué a pesar de tus idas y venidas, yo volví. ¿Cuándo? En el peor momento, cuando todo se tambaleaba y ningunas manos eran capaces de aguantar mi carga. Pero crecí, en menos de un mes cumplí todos los años de mi vida y te vi y me vi, comprendiendo que eras y serás la debilidad de algo tan pequeño como un escondite, una palabra, como yo. Malditos ignorantes los que creen haber terminado una historia, una vida... nada acaba, se mantiene en el tiempo, en el espacio y en toda la puñetera existencia humana. Ingenuos por pensar que seguiremos caminando tan tranquilos, ¡oh! y lo haremos, pero nada será como antes. Habremos curado heridas, remendado lo impensable y recibido golpes de esos que duelen incluso si ya han desaparecido.

Existe la debilidad entre nosotros, entre vosotros incluso, aunque no la veáis. Somos frágiles y caemos sin darnos cuenta, aun siendo duros nos araña el tiempo.

¿En qué punto nos encontramos? En ninguno, se ha forjado lo inevitable, esa barrera que permaneció estática durante años y que, cuando desapareció, dejó un vacío que fue llenado de forma equivocada, con realidades de mentira y por personas incorrectas. ¿Sabes una cosa? que ya no quiero saber si estás con el pie izquierdo o el derecho, si te has molestado en mirar el reloj hoy o si has pensado en el pasado pero sé que hoy puedo decir que, aunque tu no lo sepas, te sientes odiado a ratos, pequeño y solo aún estando entre la gente. A veces incluso te recuerdas, te ves a ti mismo aquí y ahora, pero diferente. Sé que creas tus propios momentos, compartidos y a solas, pero propios y entonces sientes lo imposible, el olvido. Aunque tu no lo sepas, te sientes nombrado, golpeado, sin rumbo. Pero ante todo, te sientes perdonado.

MLW

No hay comentarios:

Publicar un comentario