viernes, 6 de julio de 2012

Llegado el día, huiremos sentados.

"El sabio no dice nunca todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice." (Aristóteles)

Y entonces sucede, te das cuenta de como la vida pasa. Como los coches corren por las calles, como la gente ríe, llora, discute y como todo a tu alrededor evoluciona. Al salir de casa escuchas todo tipo de comentarios. Las personas hablamos sin parar. Les contamos los problemas a los amigos, intentamos enterarnos de los del resto y por supuesto, guardamos secretos tan grandes que inundarían a todas las demás palabras. No somos mas que una panda de ignorantes que intenta sobrevivir. Intentamos aparentar fuerza cuando en realidad nos caemos, demostramos valentía cuando estamos muertos de miedo, reímos cuando en realidad lo que necesitamos es llorar, ignoramos a los demás cuando en realidad estamos pidiendo a gritos que nos hagan caso. ¿No sería más fácil si hiciéramos las cosas tal y como las sentimos?. No. Nos refugiamos en poses que aparentemente nos hacen fuertes, valientes, alegres y orgullosos pero no somos mas que un cúmulo de sensaciones dispuestas unas sobre otras, mezcladas y revueltas como si de un ovillo se trataran. 

Tenemos armas poderosas para cambiar las situaciones pero a veces, nos da miedo sacarlas. Tenemos el arma de la racionalidad, del dialogo, del perdón, del amor, de la amistad, del sentido común. Tenemos el arma de ser personas pero posiblemente nos resulta mucho mas fácil combatir en el cuerpo a cuerpo. Sacamos la rabia, el rencor, la avaricia, el desdén, la  ignorancia y la pena como solución y lo que no sabemos es que algún día nos arrepentiremos de ello. La vida no es tan complicada como se dice, hay problemas, muchos y eso es lo que hace de la vida un reto a superar. Mañana, cuando nos levantemos seremos los mismos que hoy, cambiaremos ideas, tendremos mas o menos sueño e incluso puede que de ello dependa nuestro humor, pero hay una cosa que nunca cambia. No importa los días que pasen ni el tiempo.. no importa nada porque cada día, cuando nos levantamos, seguiremos siendo los mismos ignorantes encargados de soportar un corazón que nos hace débiles.

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